5, 15 y 120: la secuencia de números más linda de mi vida…

5 - años: deseando convertirme en Nómada Digital.

15- meses: preparándome para ser Nómada Digital.

120 - días: viviendo como Nómada Digital.


Esos son los tiempos…

Para los que no se familiarizan con el término, un nómada digital es un profesional que usa la tecnología para trabajar y lo hace literalmente desde cualquier parte del mundo.

No es una profesión, es un estilo de vida…

Dejamos de lado mil comodidades y beneficios por vivir de una manera distinta, tener mil aventuras y conocer nuevos destinos.


Justamente hoy, hice un post en mi Instagram en donde decía que: no formo parte de empresas multinivel, tampoco imparto cursos de tradding, no conozco ni siquiera cómo funciona eso y muchísimo menos, soy millonaria.


Soy una persona, común y corriente, que decidió hace casi dos años comenzar a trabajar de manera independiente.


Y que este año, producto de la pandemia, finalmente se decidió a dar el salto e irse de la gran ciudad.


Tengo mi trabajo y presto mis servicios como encargada de Marketing Digital a empresas.


Tengo mis clientes.


Y básicamente, necesito: mi computador, un enchufe para cargarlo e internet.

Soy Nómada Digital Freelance.

Pero antes de llegar a esto pasé un largo camino. No fue algo de un día para otro:

5 [Años]: un anhelo que atormenta…


Desde que pisé Chile mi intención fue dedicarme al periodismo, estar conectada con el deporte y viajar.

Ése siempre fue mi motor, sabía que quería algo más, pero típico que como inmigrante, debes adaptarte al lugar en donde estás viviendo.

Luego, arreglar tus papeles y ser completamente legal.

Mayo, 2015.

Tener un trabajo estable, que te garantice un sueldo, se vuelve una meta de todo aquel que decide comenzar de cero en otro país. Más nosotros, como venezolanos.


Así que lo que soñaste, debes dejarlo de lado por un momento para pisar tierra y ajustarte a lo que debes hacer.


Con el paso del tiempo, te acostumbras al trabajo, agradeces la oportunidad; y la lealtad para con quienes te apoyaron a nivel laboral, se vuelve inminente.


Lo demás es historia. El tiempo pasa y todo queda ahí: en un sueño, algo que quieres hacer, pero que no tienes “las bolas” para decir: "Okey, démosle". Es un riesgo en el fondo y los riesgos asustan.


Recuerdo que en ese período, en conjunto con una amiga, quise crear un blog. Escribir de deportes y viajes. Comencé a redactarlo, pero la rutina, el trabajo, mis “labores” en la casa, hacían que fuera imposible seguir…

Enero, 2018

Trabajaba en horario de oficina, de 9 a 18hrs. Tenía notas qué hacer incluso cuando dejaba de trabajar en la oficina.


Los fines de semana cubría eventos deportivos. ¡Y estaba en los mejores eventos deportivos del país!


Tenía el periodismo y el deporte. Y aún así, había algo que no me llenaba. Siempre me sentía incompleta. Parecía que nada era suficiente.


Yo de verdad que me disfrutaba mi trabajo, pero no estaba de acuerdo con el sistema que tenía que seguir para poder hacerlo.


No me gustaba ir a la oficina, por ejemplo.


Nada en contra de mis compañeros, ni mis jefes, al contrario; la oficina para mí representa una pérdida de tiempo...


Me considero productiva en muy poco tiempo y llevar esta vida me ha dado cuenta de que es así.


Mi trabajo lo hacía en 4 horas y tenía que quedarme las otras 3 horas haciendo nada.


"Pero siempre hay algo qué hacer", me dirán.


Muchas veces no era tan así porque dependía de resultados de campeonatos, que casi siempre estaban post horario de oficina.


Detestaba la procrastinación (lo sigo haciendo) y la mitad de mi día era viendo cosas de viajes, nutriéndome de información deportiva, “estudiando sin querer” cómo era esto de vivir de viajar.

Para ese momento lo veía utópico e imposible, me centraba en el dinero y por eso, el sueño pasó a ser un anhelo y el anhelo, una tormenta…

15 [Meses]: el aprendizaje y el [DES] Enfoque...

Para los que ya me han leído anteriormente, ya saben prácticamente todo lo que he pasado estos últimos “dos años”.


Pero más más, de abril 2019 a julio 2020.


No hay secretos acá ni mucho qué obviar de “mi vida privada” jajaja.

La cosa es que todo fue de la mano. Hace 15 meses exactamente, comencé a trabajar de forma independiente.


Se supone que, cuando asumes trabajar de forma independiente, todo es con tus “timings”. Es lo básico de lo básico jajaja.

Sin embargo, esto para mí no aplicaba tanto porque debía cumplir un horario en uno de mis trabajos, asistir a un lugar todos los días, tener una oficina.

Junio, 2019

Algo no calzaba bien. Se seguía sintiendo como que no pertenecía -tanto- a ese lugar.


¿Me encantaba? ¡Obvio!


Pero no tenía esa sensación de plenitud que yo buscaba.


A pesar de eso, me concentré en capturar toda la experiencia posible de lo que estaba viviendo.


Pasé un tiempo bien desenfocada, lo debo admitir.


Pero luego decidí exprimir el jugo. Si estaba allí era por algo.


Algo debía aprender.

Me comencé a cuestionar:

  • Qué estaba dispuesta a tolerar y qué no.

  • En qué me quería centrar a nivel profesional.

  • Qué iba a sacrificar.

Tomé consejo de gente que me quería. Obvié aquellos "consejos" de gente que yo sabía que no me quería, pero por alguna razón que aún desconozco, se tomaba la libertad de decirme qué debía hacer y qué no.

Me enfoqué en cultivar la paciencia, porque no tenía nada y debía aprenderlo. (Esto fue lo más difícil de todo).


Vi un modelo de trabajo que en efecto no era compatible conmigo ni mi forma de ser.


Pero seguí allí aprendiendo de:

  • Comunicaciones institucionales

  • ¡DE MARKETING!

  • Trato con gente desagradable jajaja

  • Con proveedores

  • De deporte

  • De vida social

  • De restaurant...

¡Aprendí tantísimo!

Y bueno, tras la pandemia, me enfoqué en mejorar mis técnicas de escritura, de aprender más sobre las redes sociales, me enfoqué en perfeccionar mis conocimientos de estadísticas en redes sociales, del algoritmo, para entender después que: Mark hace lo que quiere con nosotros jajajaja.

En fin, eran conocimientos que de cierta manera tenía porque es a lo que me dedico, pero las comunicaciones cambian todos los días y si hay algo que no te puede pasar en el marketing digital, es quedarte "añejo".


Y si quieres vivir de internet, ojo. Todos los días hay que estudiar.

Me centré en absorber la mayor cantidad de conocimientos, herramientas, etc. Todo con el fin de mejorar mis servicios.

Aún sin la idea clara de que finalmente daría el paso y me convertiría en nómada digital.


Lo que marcó un antes y un después fue unas vacaciones que tomé en el Sur de Chile con amigos en enero 2020.

Realmente, no eran vacaciones como tal porque me tocó trabajar. Viajé con mi computador.


Justo en ese momento vi la forma de hacer coexistir ambos mundos: trabajar y viajar.

En ese minuto dije: ¡Coño que esto es lo que quiero para mí! Esto es lo que soy, a esto es a lo que pertenezco...

Pero no me atrevía a dejar mi trabajo. Estaba demasiado acostumbrada a la comodidad.

Seguía bajo el mismo esquema, el mismo sistema que me inculcaron.


Y bueno, por allá en julio pasaron cosas (que ya saben y están escritas en otras entradas de este blog) y llegó ese sacudón que, durante días me dolió muchísimo,


Pero que hoy agradezco como no tienen una idea.


Si no hubieran tomado esa decisión de prescindir de mis servicios en ese lugar, quizás aún estaría ahí y no tendría ni un 10% de la dicha que tengo hoy en día de estar viviendo.


De finalmente, ESTAR VIVIENDO!

Y así fue como viajé al Sur de Chile en un camión de mudanza…


Cada vez más cerca del nomadismo...


120 [Días]: It’s not a dream anymore…

Y a medida que ha ido avanzando la cosa por estos lados,


Que he ido conociendo, visitando y adaptándome a las circunstancias,


Me he ido interiorizando más aún con la manera de vivir y decidí adoptarla. ¡Al fin!

“Ya no es un sueño, es una realidad”.

Estos cuatro meses han sido maravillosos. Fueran cuales fueran los motivos que me llevaron a tomar este camino, he aprendido a ser muchísimo más agradecida.


He vivido en sitios increíbles.


Primero Lluncura que me dio una paz que necesitaba.


Un silencio que hoy se agradece y que fue determinante para seguir ordenando cómo haría todo en adelante.

Depa | Septiembre, 2020

Luego, mi primer Depa en Pucón que fue el reencuentro con mi soledad.


Y ahora la casa en el campo. En donde estoy haciendo “mi labor” y en donde busco dejar mi huella para cuando decida irme.

Por ahora, me dedico a trabajar para mis clientes y entrenar.

No estoy todo el día pegada al computador.


Trabajo en base a metas.


Eso sí, tengo una planificación mensual, que me encargo de hacer cumplir.

Lo primordial es ser disciplinado y ordenado.

Así consigo que mis fines de semana me pertenezcan sólo a mí.


Si hay un día que me quiero ir caminando 22 kilómetros para conocer un sitio, lo voy a hacer.


Y vuelvo, descanso y ya el lunes, estamos nuevamente trabajando…


Y si no quiero volver, alojo en cualquier lugar... Pero el lunes, estoy trabajando.


Definí que tengo dos días a la semana que sí o sí estoy pegada al computador. Son mis días de organización máxima.

Trabajo en el living, en la montaña, en el lago, en un café o en una cómoda hamaca en la terraza de mi actual casa.