A una semana de haber llegado al Sur de Chile…

A ver, ¿Por dónde empezar? Ya tengo una semana en el Sur de Chile. ¡Cómo pasa el tiempo! Siento que fue ayer cuando me subí a ese camión, totalmente nerviosa por lo que podía pasar y las largas horas de noche que me esperaban. Sin embargo, debo describir mi primera semana acá como inesperada. Sí, ésa es la palabra que voy a utilizar.

Y de verdad aplica porque varias cosas me tomaron por sorpresa, debo admitirlo. Y otras tantas, aparecieron como por arte de magia para cambiar y modificar un poco el panorama. Algo que no me hace tanta gracia.

Quienes me conocen saben que yo soy una persona un poco estructurada. Pese a siempre decir que me gusta improvisar, la verdad es que muy “inside of me”, ya planifiqué cada paso para este viaje; evalué cada pro y cada contra de la decisión tan grande que estaba tomando; hasta hice cálculos matemáticos para sobrevivir los próximos meses en el peor de los escenarios. Sí, lo pensé bastante bien.

Comienzo contándoles que lo primero que me sorprendió, por ejemplo, fue encontrarme con que no estoy residiendo en la Región de La Araucanía propiamente tal. Yo sabía que Licán Ray quedaba en esta Región, por lo que en mi mente dije: ¡Buenísimo! Ellos no están con cuarentena, salvo un toque de queda durante las noches, entonces mis planes de traslado, búsqueda de trabajo y más se mantenían intactos. ¡Cueck, no fue así!


Al llegar acá SUPE que estoy literal en la frontera entre la Región de La Araucanía y Los Ríos. Vivo por estos meses en una localidad que se llama Lluncura, a tres kilómetros del “badén”, que es la frontera entre ambas regiones. Los Ríos aún se encuentran en cuarentena.


Lago de origen glaciar ubicado a 30 km al sur de Villarrica y a 17 km al noreste de Panguipulli.
Lago Calafquén

Ya había venido para acá en el verano, pero no recordaba bien la dirección. Tengo a unos 300 metros el Lago Calafquén, uno de los que conforman el circuito siete ríos. Debo destacar que me he dado horas de paseo por el lago, pero por el clima, no he visto aún el primer atardecer.


Lago de origen glaciar ubicado a 30 km al sur de Villarrica y a 17 km al noreste de Panguipulli.
Lago Calafquén

Salir de la Región de Los Rios un parto. Hay caminos verdes que conocen los vecinos internamente y se pasan el dato. Pero, como me la paso en bus, al ingresar a la Región te piden: salvoconducto (con el motivo por el cual saliste de casa) y pasaporte sanitario (que lo sacas al frente de los Militares). Dan dos a la semana.

Mi primera salida fue hacia Pucón. Yo debía volver a mi futuro hogar. Siete meses pasaron para poderme reencontrar con ese mágico “pueblo” que me enamoró desde la primera vez que lo vi.


Linda filosofía de vida, ¿Uh?
Frase que está en el Boulevard de la Playa de Pucón

Caminé por el pueblo y fui a ver una casa. Realmente, si soy 100% sincera, el motivo por el que tuve que ir a Pucón fue porque encontré una casa a muy buen precio. Lamentablemente, no me gustó pero nada, ni la zona, ni los vecinos, ni la casa, nada. No es el ideal de paz que estoy buscando.


A pesar de eso, la caminata me hizo bastante bien porque di con otro lugar, en donde arriendan otras cabañas que son increíbles. Ahí sí me imaginé viviendo con Majin Boo… Eran perfectas. Mi único problema es que no arriendan por año corrido y el precio es bastante elevado como para asumir esa responsabilidad sólo hasta diciembre, sin saber si encontraré trabajo o no.

Por supuesto que la caminata de vuelta, por la suerte de boulevard de la playa, la hice. Romanticé cada segundo que estuve ahí. Me cayó un palo de agua encima y yo era simplemente feliz. Podía cerrar los ojos mientras el agua caía y sólo imaginaba ver un maravilloso atardecer en ese mismo lugar, al salir del trabajo.


Siempre he dicho que la felicidad está en las pequeñas cosas. Para mí, es ahí en donde radica el verdadero sentido de la vida: en dejar de depender de cosas, personas; conocerse a sí mismo y finalmente descubrir qué te hace sentir feliz. Ya después si compartes y complementas esa felicidad con alguien más, es sencillamente perfecto. Para mí, la felicidad fue haber dado ese paso hacia la vida que tanto he soñado y por la que comienzo a trabajar muy duro desde ahora.

Pueblo de Villarrica

Debo contarles que también estuve en Villarrica. De hecho, el traslado fue: desde el terminar de Villarrica hasta Pucón. Me demoré unos 40 minutos aproximadamente en llegar al pueblo. Y el pasaje me salió en 1.000 pesos chilenos.


Para el regreso fue así: de Pucón a Villarrica y de Villarrica hasta Coñaripe, considerando que vivo antes de ese lugar. El pasaje de Villarrica a Coñaripe fueron 1.600 pesos.

El resto de la semana, digamos que… ha estado normal, para no entrar en detalles. Con sus altos y bajos. He trabajado mucho en idear mi emprendimiento para el verano, grabé más videos para el Canal de Youtube, he disfrutado la lluvia, el sol y he entrenado.


Y bueno...

Comencé a correr nuevamente, pero para mi mala suerte me caí y, además de romper la pantalla de mi iPhone, me esguincé el pie por lo que debo estar unos días en cama con movilidad reducida y luego volver a mi rutina. Esto último me desconsoló un poco, pero no es el fin del mundo.


Serán días para continuar creando contenido, ingeniando cosas y descansando. Admito que tanto descanso me abruma un poco, pero bueno, okey...Estaré bien y tendré tiempo de hacer todas mis cosas…


Seguiremos informando...


Silvi / 5 de agosto, 2020.