Bitácora - De cuando fui voluntaria de La Copa América Chile 2015

El sábado 4 de julio se cumplen 5 años desde que vi a Chile hacerse campeón de La Copa America 2015.


Y no lo vi como cualquier hincha, lo vi desde un costado de la cancha, justo al lado izquierdo, a donde fue a celebrar Alexis luego de anotar el gol de la victoria. ¡Qué penales! Y qué partidazo en general vs Argentina. Recuerdo que todo el equipo se abalanzó sobre Alexis y el ambiente era pura alegría. Ese momento quedó absolutamente plasmado en mi memoria.



Todavía puedo escuchar a la barra ensordecedora, cada click de las cámaras de los fotógrafos que buscaban inmortalizar aquel momento. Aún, si volteo a un lado, recuerdo ver a mis compañeros del voluntariado brincar, abrazarse con júbilo y llorar de alegría. Mi querido “Team Cuerda”.

Aún en mi memoria se conservan los recuerdos más lindos de ese increíble mes en el que fui de todo, pero principalmente voluntaria.


Estuve en casi todos los partidos de la capital y sí, disfruté de uno en Viña del Mar. Una derrota "inesperada" de hecho. Perú 1-0 Venezuela. Para muchos, el momento en el que perdimos la Copa, pero para mí un reencuentro con mi Selección, a quien tenía más de 3 años sin alentar.

Durante todo el mes, me tocó trabajar con tres selecciones y como una especie de regalo del Comité organizacional, La Vinotinto estaba entre ellas, pero sólo pude apoyar en el partido que jugaron en el Estadio Nacional. Ése mismo en el que ahora entreno yo. ¡Ja! Las vueltas de la vida.


No puedo describir la experiencia como una que me llenó de alegría pues me tocó ver un partido sufrido, aguantar todas mis emociones y contener las lágrimas cuando Brasil nos arrebató el sueño de cuartos de final. “Así es el fútbol”, dicen. Cada gol, fue un puñal y yo ahí: "callaíta", sin poder decir o hacer nada. Fue mi primera gran lección de profesionalismo.


Y de verdad que La Copa América me enseñó de todo. Me enseñó a valorar y a atesorar los momentos, las personas. Me enseñó a asumir un liderazgo, a conocer más de cómo funcionaban los grandes eventos. Desde adentro. Para nadie es un secreto que mis objetivos laborales están en el cielo. No tengo techo, no tengo límites. El voluntariado fue el primer paso a unos años gloriosos dentro del deporte chileno. Fue mi primera experiencia trabajando con organización. Y lo asumí como tal desde el día 1 en que me convocaron.


La Copa América me dejó conocidos, amigos y contactos. Que aún conservo y estimo muchísimo. Me ayudó a iniciar un proceso de madurez profesional que hoy en día agradezco desde el fondo. Pero sin duda alguna que la lección más invaluable que me dejó fue saber finalmente en qué tipo de profesional me quería convertir y cuál debía evitar. De ambos, vi en esa sala de Prensa.


¿Es, entonces, el Voluntariado una experiencia que todo profesional debería vivir? - Respondo con un rotundo SÍ, lo es. Por favor, háganlo si tienen la oportunidad. Inscríbanse y disfruten de la experiencia. Del verdadero amor y de la verdadera pasión POR LO QUE HACES. Va más allá de: "Es que no me pasan ni la Bip". Vale la pena, cada día y cada hora.


De hecho, como anécdota: yo recuerdo que renuncié a mi trabajo (uno estable, con contrato y demás - alejado del periodismo, eso sí-), por estar en la Copa América. Fue otra de esas tantas veces que me he salido de mi zona de confort por evolucionar y vivir las experiencias por las que estudié esta carrera. Dos meses después del evento, apliqué a mi primer trabajo como periodista deportiva. Contra todo pronóstico, me dejaron. Duré 4 años en esa empresa.


A mí La Copa América me cambió la vida. Intrínsecamente, en ese momento inicié otra etapa a nivel laboral. Fue, el voluntariado de La CA2015 mi gran impulsor en el periodismo deportivo chileno y no podría estar más agradecida por eso.


Por eso, por la gente que conocí, las amistades que aún conservo y todos los recuerdos que atesoro desde lo más profundo de mi corazón, es que les digo que sí, podré vivir cualquier experiencia, cualquier evento, cualquier viaje, pero La Copa América 2015 es y será siempre absolutamente insuperable.