Conociendo el Cerro Alto El Naranjo con Sendero Libre | Santiago de Chile

¡Heeey! Nuevamente actualizando mi rincón digital con la experiencia pachamámica más reciente que tuve. Esta vez, junto a Sendero Libre, un grupo de trekking increíble de la capital santiaguina, conocí el Cerro Alto El Naranjo.


¡Lean más que esto está brutal!

¿Ustedes pueden creer que viví 7 años en Santiago y jamás había visitado este (o algún otro) cerro de dificultad media/alta? ¡Bueno, ésa es la realidad!

Por eso le doy este espacio a esa experiencia ya que me llenó muchísimo y me llevó a reencontrarme con mi cultura, una que quizás por varios años dejé de lado por la inmediatez y la adaptabilidad a la cultura chilena.

Pero bueno, comencemos por “el principio”…


Viaje a Santiago de Chile


Para mi fortuna, en Pucón nos pasaron a fase dos por lo que compré el pasaje y al día siguiente ya estaba viajando.

Costo del pasaje: en vista de que ya hay varias comunas de Santiago que están en fase de preparación y acá en Pucón, para esa oportunidad, ya nos habían pasado a fase 2, claramente el pasaje me costó el doble que en enero de este año.

Gasté unos CLP 33.000 por viajar de noche en un bus normal, ni siquiera semi cama o Premium. Normalmente, ése es el precio por un puesto en un bus Premium. Me pareció carísimo, pero el viaje a Santiago era una necesidad. No fui únicamente por el trekking jajaja.

Alto El Naranjo

El Alto El Naranjo es uno de los cerros más concurridos de Santiago. En líneas generales, es de dificultad media, pero tiene sus partes empinadas y complicadas.



Tiene dos entradas y nosotros subimos por San Carlos de Apoquindo.


Así que el punto de encuentro fue el Metro Los Dominicos en donde tomamos una micro (C02 o C02c) hasta la Universidad de Los Andes.


Es un recinto privado, pero está abierto hasta las 17:00 horas. (ojo ahí), porque en una ocasión nos hicieron especial hincapié en que después de esa hora multaban, habían cámaras grabando, aparecía Thor, se abría un portal al infierno y te caían las siete plagas de Egipto si subías.



Bueno,


Allí, por protocolo COVID, nos anotamos en un listado y comenzamos nuestra ascenso.


El Alto El Naranjo forma parte de la meseta precordillerana de Los Andes, es parte de la cadena montañosa Sierra de Ramón, limita con el Río Mapocho por el norte y con el Río Maipo por el Sur y tiene una altitud de 1.890 msnm.

Actualmente, es considerado como zona de protección ambiental por la Asociación de Parques Cordillera. Así que toda la basura que generes, te la debes llevar. :D


En total son 14 kilómetros de caminata. Siete subiendo y siete bajando.


Como les comenté antes, es dificultad media, aunque tiene partes en donde su dificultad aumenta. Está todo debidamente señalizado y es bastante concurrido durante el año. Siempre hay gente.


Hay tres puntos en donde el trekking aumenta de dificultad, por lo que sí es necesario tener un poco de condición física si es que quieres conocerlo y llegar a la cima.




Por veces se vuelve complicado “subir” y “bajar” porque hay tramos muy arenosos. Es muy fácil resbalarse y hay poca delimitación. Es decir, un paso en falso y vas a rodar literalmente hasta el ultratumbo (quizás esté exagerando un poco, pero la bajada es complicada).

Sí o sí es necesario tener implementos de trekking: buenos zapatos y bastones. Esto es vital durante la mitad del trayecto al menos. Tanto de subida como de bajada.

Experiencia personal en el Cerro...


Tengo un conocido que dice que: “Cada espacio de la montaña tiene su atractivo”. Y es verdad. El Ato El Naranjo es bastante “árido”. Hay muy poca vegetación, muy poco verde, nada de riachuelos, caídas de agua o “charcos” por último. Ése es su atractivo natural.


La vista es muy linda. Llegas a un punto en donde puedes contemplar la ciudad (y el smog).


Pero, si les soy 100% sincera, a mí en particular el cerro no me gustó mucho.


Del 1 al 10 le doy un 4 :( ¡Y no me voy a disculpar por eso! :(


Considerando que en el Sur he hecho varios trekkings de todo tipo de dificultad, éste no fue la gran cosa. El paisaje no me mató, en realidad.


Me pareció un trekking un poco duro para lo que se puede apreciar en la cima.

Pero esto es una percepción personal. Hay quienes sí le encontrarían su atractivo.


A mí la montaña me gusta en todas sus formas y colores, pero quizás para cuando subí éste, tenía aún en la retina los muchos que he hecho en el Sur. Ante eso, Alto El Naranjo no me deslumbró.

Peeeero, obviamente que llegamos a la cima. :) Y con eso me quedo...

Ah, con lo otro con que me quedo es con la experiencia y el grupo increíble que conocí. De lo que les hablaré en mi siguiente punto.


Sendero libre, un grupo trekkero de Santiago

¡Ahora en esto sí que sí quiero hacer especial énfasis! En Sendero Libre...


Sendero Libre es un grupo de trekkeros de Santiago de Chile que es liderado por Gabriel y Luis, dos venezolanos que conectan con la montaña de una forma distinta y que un día decidieron reunir gente por placer a conocer distintos lugares al aire libre de la ciudad.

De ellos me llamó la atención varias cosas. Lo primero, es lo organizado que están. Tienen una logística para cada trekking que arman: uno va adelante con los más rápidos y el otro se queda atrás, con aquellas personas a las que más le cuesta la cosa.


Se preocupan de estar siempre en constante comunicación entre ellos para garantizar el bienestar del grupo; cuentan con un botiquín básico de primeros auxilios por si pasa algo, cuerdas, más implementos (por si alguien no llevó su bastón, por ejemplo), conocen la ruta y le inyectan mucha buena vibra a toda la experiencia.


Me encantó que su propósito es sólo disfrutar de la montaña, conectar y pasarlo bien. No hay intereses económicos detrás, de hecho ni siquiera se plantean la posibilidad de cobrar por el servicio ya que, en palabras de uno de sus líderes: “Perdería todo sentido”.


Para ellos, lo fundamental es mostrarle a la gente que sí hay lugares al aire libre que se pueden disfrutar en la ciudad. Que la vida tan de prisa que llevan, puede pasar a un segundo plano por al menos unas horas… ¡Simplemente hermoso!


Quizás no me gustó el Alto, pero sin duda que fue tremenda experiencia y eso fue gracias al tremendo equipo de Sendero Libre.

Reencuentro cultural…

Para Alto El Naranjo fuimos 18 personas. Todos coincidentemente venezolanos. De distintas ciudades, con distintos dialectos, pero con la buena onda y “venequeidad” que nos caracteriza jajajaja.


Para mí particularmente fue un reencuentro con mi cultura. Emigrar te hace llevarla contigo a todas partes; sin embargo, en muchas oportunidades simplemente la vida te hace irla dejando un poco de lado, enfocarse en otras cosas: trabajar, surgir, cumplir sueños, metas y más.


2021 ha sido un año de recordar y reconectar con mi esencia y básicamente, mi esencia parte desde lo más básico: ¡De dónde soy! Así que, estos primeros seis meses han sido de transitar ese camino.


Hoy en día, mi vida casi al 100% es chilena: la mayoría de mis amigos cercanos son chilenos, vivo en una ciudad en donde la comunidad venezolana no es grande y es difícil encontrárselos en la calle, mi pareja es chilena, su familia y amistades igual; así que me he visto envuelta y muy inmersa en su cultura.

Cosa que de todas maneras me encanta porque me considero una persona multicultural, a quien le gusta conocer más allá de los límites y que es capaz de tomar los aspectos positivos de las personas para hacer una versión de sí misma más completa, más equilibrada y con más conocimiento.


Pero sin duda que volver a estar rodeada de algo tan simple como “mi dialecto”, fue maravilloso, así que si hay algo que rescato, valoro y amé de ese trekking es justamente este punto: la increíble experiencia de haber conocido gente maravillosa y formar parte de un grupo de seres humanos jóvenes, talentosos y con mucha buena vibra que comparte el indescriptible amor por la montaña.


Reconocimiento especial para dos de los integrantes de SL: Alejandro y Jonathan, quienes se encargaron de sacar las mejores fotografías de todo el equipo. ¡Awante!


Bonnus - ¡M@LD!T0 COVID!


Y bueno... Primeras horas en Santiago de Chile


Okey… Hago un breve inciso para hablar de esto porque, personalmente, me pareció una locura cómo se manejan las cosas en la capital pese a la pandemia. Pareciera que no existiera o en su defecto, que la gente ya estuviera resignada a que el COVID les dará en cualquier momento.

Subirse al metro es un calvario, esto no cambia pero sí sorprende que no existan medidas para evitar que los vagones estén abarrotados de personas.


Todos utilizan su mascarilla, pero igual se la quitan para consumir alimentos. Siguen abiertos los establecimientos de comida, café y snacks de las estaciones, etc.

En la micro exactamente lo mismo.

Si bien se usa mascarillas, casi nadie se aplica alcohol gel constantemente o respetan el metro de distancia.

En fin… Si van a Santiago, cuídense!


Silvi!