Una decisión que determinó mi camino...

Actualizado: 11 de ago de 2020

Una vez conversando con un buen amigo me dijo: ¿Cómo puede saber una persona a los 18 años a qué se quiere dedicar toda su vida? Sonreí y le respondí: "Yo siempre lo he tenido claro". Y realmente, con toda la honestidad del mundo, hoy les cuento que efectivamente es así. Desde que tengo uso de razón, siempre supe a qué me quería dedicar. Veía mis días al frente de un computador relatando las historias más maravillosas. De hecho, bromeaba con amigos a los 15 años: "Miren, estoy en la tv. El huracán pasa por detrás y arrasa con todo". Hasta en eso veía belleza. Seríamos mi computador y yo. Contra todo...


Lo que me faltaba definir por allá, en segundo año de la carrera era la arista: ¿política? ¿espectáculo? ¡Deportes! Lo supe apenas entré al salón de clases el primer día de mi electiva: el periodismo deportivo era lo mío. Siempre amé el deporte y haber escogido aquella electiva me hizo entenderlo.


¿Por qué les cuento esto y qué relación tiene con el título? Porque de esa decisión que tenía tomada desde los 15 años, marqué un camino. Tenía una ruta clara de lo que quería ser. Y me puse a trabajar en ello, a pesar de los contratiempos, a pesar de las largas clases y un horario pesadísimo. Mi meta era una: trabajar con un equipo y por qué no, llegar a un seleccionado adulto.


Hago periodismo desde el 2008. Pasé por innumerables sitios web, reconocidos en Venezuela. Hice pasantías en El Nacional, uno de los diarios más prestigiosos del país; fui coordinadora de un sitio web y luego, Jefe de prensa de un equipo de segunda división del fútbol venezolano. Publicaron mi trabajo de grado en la biblioteca de la Universidad, fue el primer seminario deportivo avalado por la Federación Venezolana de Fútbol (FVF); tuve mi primer PNI en AM: Zona Mixta. Media hora, tres veces por semana, para analizar lo mejor de la semana a nivel "futbolístico". ¡Lo tenía todo!


A mis cortos 23 años había alcanzado la mayor parte de mis metas laborales. Faltaba establecerme y obviamente continuar aprendiendo -cosa que sigo haciendo actualmente. Considero que en esta profesión, jamás dejamos de aprender-. Me faltaba solo una cosa: llegar a un seleccionado adulto.


Y pasó que me mudé de país y me tocó empezar de cero. Paré todo lo relacionado con el periodismo por al menos un año y medio. Viví las de Caín y hasta me deprimí. Resulta que cuando tienes una meta y te ves obligado a abandonarlo por bienestar personal, digamos que afecta más de la cuenta.


Sin embargo, y como siempre, el Universo jugó a mi favor y me dio la oportunidad de volver al periodismo. A mi amado, periodismo deportivo. Tuve que aprender una disciplina nueva que en años anteriores ni siquiera me hubiera imaginado que debía cubrir. De hecho, recuerdo que las discusiones con mi editor en El Nacional, era: ¿Cuándo me darás fútbol? ¡Estoy harta de escribir de Moto GP, Fórmula 1, Running y más! Sus palabras, siempre sabias: Silvanna, todo a su tiempo. Debes conocer otros deportes. No todo es el fútbol. ¡Cuánta razón! Casi 8 años de aquella pasantía y hoy por hoy, le agradezco haberme inmerso en el mundo de los "Más deportes". Justamente, esos fueron los que me abrieron la puerta años después.


Y fui Jefe de Prensa de un seleccionado adulto. ¡Así es! De Damas y de Varones. Y en nada más y nada menos que la disciplina de HOCKEY SOBRE CÉSPED. Hoy por hoy, puedo decir que conseguí cumplir objetivos laborales. Y los sigo cumpliendo cada día. A medida que va pasando el tiempo, me voy trazando más y más objetivos.


Hoy en día somos mi computador y yo. En el terreno de juego. Y un poco de eso, de mi historia, de mis vivencias, es lo que quiero plasmar en este blog que nació por esa necesidad de escribir. De publicar material que por una u otra razón, jamás he publicado.