Sanar, una batalla de poder

Actualizado: 21 dic 2021

Hace un año exactamente sufrí una de las peores batallas emocionales de mi vida. El dolor, la ira y la rabia estaban al orden del día. Por fuera todos veían a una Silvi que seguía sin importar qué; pero por dentro lo cierto era que mi corazón no podía estar más roto, mi mente no paraba de pensar, de cuestionarse, de analizar; y mi instinto de periodista, más presente que nunca, lejos de darme tranquilidad, me perturbaba más. Me vi envuelta en dramas, opiniones, cuestionamientos injustos y un sentimiento de culpa que me quitaba el sueño.

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