¿Sentencia o motivación? Cuando un diagnóstico, no determina tu vida

A mi siguiente deportista estrella lo conocí hace meses en la Pista Mario Recordón. Recuerdo que cuando llegó, me comentaron: “A él debes hacerle una nota”. Comentario que no atendí como era debido hasta un tiempo después. Asumo que aluciné con su historia de vida. Él me hizo incluso hasta agradecer el hecho de ser quien la escriba y es uno de los trabajos que más he disfrutado desde que me embarqué con #ElBlogDeSilvi.


Se los presento. Él es Gonzalo León. Nació con una malformación congénita que, según los doctores que lo atendieron en esa oportunidad, le iba a imposibilitar caminar. Hoy en día es runner, trailrunner, ciclista y triatleta. ¡Las vueltas que da la vida!


“Nací con una malformación congénita que se llama ‘pie bot equino’ en mi pie izquierdo, no tenía talón y las primeras impresiones de los doctores fue que iba a ser muy difícil para mí caminar y llegó una traumatóloga y conversó con mi mamá que podría operarme luego de atravesar un proceso muy largo y que pudiera llegar a buen camino, era su compromiso con mi mamá”, comenzó contando “Gonza”.


Y efectivamente, fue así. Atravesó numerosas cirugías hasta los 18 años. Cada una de ellas con el objetivo de dejar el pie en su forma normal.“Luego de atravesar 8 cirugías dolorosas, el pie quedó bien, pero por ejemplo calzo cuatro números menos en comparación con el derecho y también hay una disminución muscular en la pierna y hay algo de cojera producto de todo el tema”, siguió diciendo.


“Siempre estuve en proceso de rehabilitación en todos lados. De hecho lo sigo estando. Estuve los primeros 5 años con yeso, en ese momento aprendí a caminar incluso con el yeso y después me pusieron fierros cruzados durante un período y ahí tuve que volver a aprender a movilizarme, tenía unas cápsulas de fibra que hacían que mi pie estuviera derecho por decirlo de alguna manera. Utilicé zapato ortopédico, kinesiología, atravesé masajes dolorosos, etc. En este proceso es cuando me ayuda la Teletón”, recalcó.


El paso al deporte...


Primero fui runner…

El “bichito” deportivo, como lo describe Gonza, le da en el año 2007. Una época en la que subió mucho de peso: “Llegué a pesar 120 kilos”,situación que lo motivó a incursionar en el running. “La primera vez recuerdo que corría 5 minutos, después fui aumentando el tiempo: 10 minutos, 15 minutos; y así de a poco hasta que me inscribí en los 10K de la Maratón de Santiago, lo cumplí en una hora 12 o una hora 15 me parece sin tener entrenador. Ahí inicié como runner. Al año siguiente hice los 21k y luego corrí los 42k”, contó.


Después trailrunner…

“Comencé a correr en cerro porque era mucho mejor para mi condición ya que el rebote constante en cemento me producía una tendinitis y problemas en la rodilla de manera constante”, enfatizó Gonzalo quien completó distancia de ultra (sobre los 42km en cerro). “Corrí los 60 de las Torres del Paine y Conguillío y luego comencé a viajar por Chile para participar en otras carreras de distancia larga”.




Ahora, vamos por MTB…

“Posterior a eso, incorporé la bicicleta a mis entrenamientos. Comencé con una MTB, para el tema muscular, era muy bueno y evitaba temas de lesión… Con eso comenzaron a aparecer también las carreras de MTB, con carreras cortas, luego comencé a viajar también para competir en esa disciplina y luego las maratones. Ahí me dio por participar en la épica de Atacama, que es una carrera como el Dakar de las motos que se hizo en Copiapó. Son 500 km en 6 días en puro desierto, todas las etapas con un desnivel tremendo. Bajé muchos kilos durante esos días, deshidratado… Cuento corto, esa carrera la hice porque postulé a una institución que otorga becas deportivas a deportistas que no son Elite y luego de atravesar un largo proceso de selección, me gané la beca, me ayudaron con la bicicleta, me auspiciaron y pude participar en esa tremenda travesía. Todos los días miro esa medalla que la tengo colgada en la casa”, afirmó.


Y luego… El salto al triatlón…

Como siempre, Bárbara Riveros motivando deportistas. “Un día estaba en la trotadora y vi a Bárbara ganar su 4º IM de Pucón. Fue ahí cuando dije: debo estar en esa carrera el próximo año”, dijo Gonzalo.


Comenzó a averiguar cómo funcionaba la cosa y se inscribió. Según relata, ya tenía un poco dominado el trote y la bicicleta, sólo le quedaba el nado. “Comencé a nadar en el Parque O’Higgins, yo no sabía nadar, así que tuve que aprender y comenzar a entrenar bien para terminar el IM de Pucón”, siguió. “Recuerdo el día de la carrera como si fuera ayer, estaba toda mi familia… La conseguí completar en ocho horas 42 minutos, con una natación que sí, fue difícil; en la bicicleta me fue muy pero muy bien y el trote durísimo, que me costó porque realmente no lo entrené como debí haberlo hecho. Y luego corrí Rapel, después Coquimbo y así he ido acumulando varias carreras ya en la disciplina”, remató.


Gonzalo es muestra de motivación, disciplina y constancia. Su historia sin duda alguna te lleva a replantearte si las excusas que día a día te pones para no sacar un entrenamiento o bajar los brazos realmente valen la pena.


Una de las mejores frases que he escuchado, que adopté como mantra, pero por motivos varios la dejé de aplicar en un momento de mi vida, fue: “Los límites son mentales”. Si hoy, ustedes me preguntan qué define realmente a un deportista, yo les respondo que más que el talento, es su determinación y fortaleza. Dos cualidades que tiene de sobra Gonzalo y que como él, deberíamos aprender a desarrollarlas. “Deja la sensación de que reealmente lo que estoy haciendo tiene un sentido y le aporta un mensajr a la gente”.


A Gonzalo lo sentenciaron desde su nacimiento. Me gustaría saber qué estará pasando por la mente de aquellos Doctores que dijeron que no podría caminar…


Gonza tiene un pendiente y en su 2020 buscará saldarlo. “Ahora voy por el Patagonman”, cerró.


Ésa, definitivamente, es una #RaceReport que quiero leer…